¿Sabes menos que un niño de Primaria?

El nombre del programa no es así, pero debería serlo. Es el concurso de moda en Estados Unidos. El país con más analfabestias del mundo (y orgullosos de serlo). Hace unos meses hicieron una encuesta sobre cultura general en la calle, y nadie supo decir el nombre de un país que empezara con U (ni siquiera el suyo propio - United States). Dijeron Yugoslavia, Utah y otras burradas. ¿Por qué?


¿Por qué tienen tanto éxito los concursos de preguntas? Porque los estadounidenses ( y por extensión toda la sociedad occidental) premian, pero ya no buscan, aquello que no tienen. Efectivamente, los Estados Unidos de NorteAmérica es el país de la oportunidades porque si consigues algo que los demás no, te puedes hacer rico registrando y vendiendo la patente o la idea. Y en esta sociedad del dinero rápido y fácil la cultura y los conocimientos escasean mucho. Tanto, que ya no sabemos el nombre del resto de los países europeos, ni mucho menos el de otros continentes.
¿Cuál es el motivo u origen de semejante situación?
Pues sencillamente unos sistemas educativos hechos por políticos y pedagogos para aborregar a la población y comerles el coco cual secta (el PP ya lo es) y poder manipularlos a su antojo.
En teoría, la tan manida LOGSE era una ley educativa muy buena, con una base psicopedagógica dentro de la lógica y un método de aplicación aceptable. Desgraciadamente tenía dos problemas: Le daba demasiada importancia a la intuición dentro del proceso de aprendizaje (y se olvidaba de fijar esos aprendizajes), y no se le dedicó el presupuesto que necesitaba para que se pudiera aplicar en su totalidad.
¿Y las nuevas leyes? Tanto la LOE del PP como la LEA del PSOE son puros parches, como los del Güindos, y además funcionan igual. Se han saltado muchos aspectos pretendiendo mejorar otros.
Por ejemplo...
Los ceros son antipedagógicos, así que a partir de ahora a alguien que no para de hablar en clase y me entrega los exámenes en blanco le tengo que poner un uno (1) por su cara bonita. Eso no es justo para los demás, los que se esfuerzan (que ya son poquitos). Ellos se merecen más que nadie que se reconozca y se premie su esfuerzo. Así que he decidido subirles un punto a todos ellos en la nota final del curso, para sumarme a la ley de paridad y talante del Mr. Bean Sosoman mataRajoysyfachas que tenemos.
Estamos en una sociedad que depende del dinero, y todo se valora a través de él. Ya casi ningún chico o chica tienen aspiraciones de hacer algo en la vida, de ser parte de una sociedad. En resumidas cuentas, de REALIZARSE. Si preguntáramos el significado de ese término en cualquiera de nuestras aulas, veríamos muchas manos levantadas, pero pocas reflexiones, puesto que tienden a responder lo primero que se les pasa por la mente.
Ya no hace falta pensar, sino ser el más rápido, el primero, el centro de atención. Y eso ya no se consigue con sapiencia, sino con el Poderoso Caballero. El vil metal rige nuestras vidas como el cruel Nerón decidió la suerte de multitud de esclavos, y de la mismísima ciudad de Roma, en una época tan parecida a la nuestra, que asusta saber cuál será nuestro final.


Los politicos nos quieren dejar sin raciocinio para que tomemos como ciertas todas las mentiras que cuentan y asegurarse su vida de parásitos gracias a nuestros votos. Cada vez se reflexiona menos en las asignaturas de Ética y Filosofía (que deberían ser obligatorias desde 1º de ESO, o incluso antes). Los alumnos las ven como un rollo que hay que memorizar, como paranoias de locos inconscientes que se aburrían mucho.


Hasta el día de hoy ninguno ha reflexionado sobre el origen del Universo, las razones humanas, el propósito de su existencia, y otras Grandes Preguntas que esos hombres tan sabios intentaron responder. Los creyentes contestan con el mito cristiano de Adán y Eva y su Dios todopoderoso y omnipotente. Los escépticos, con el Big Bang de Stephen Hawking y la Evolución de Darwin. Y la mayoría se limita a decir "NO SÉ, ME DA IGUAL" y sus cerebros pasan a otras cosas.

El gran Sócrates (foto) debe estar revolviéndose en su tumba al ver que el sueño al que dedicó toda su vida ha sido cubierto de hipocresía, envidia, egoísmo y avaricia. Su ansia de conocimientos se reduce a lo mínimo que les pueda dar dinero, sin importar que la satisfacción no viene de tener un televisor más grande que el vecino, o más caro, o de comprarse la Pleiesteichon 3 antes que él, sino de saberse útil y necesario para los demás y para uno mismo.

En resumidas cuentas, dentro de diez años tendremos una generación de trabajadores insatisfechos, de robots yonkis de dinero a los que les da lo mismo qué les pase al resto de los compañeros con tal de cobrar a primeros de mes, y que por una cantidad determinada son capaces de pisotear al compañero y dejarlo en la miseria con una sonrisa burlona.
Ésos son los que van a pagar nuestras pensiones...
Asusta, ¿verdad?
